sábado, julio 27, 2013

Demoliciones

Descolgué con ilusión. Y luego todo fue como esos documentales de demoliciones donde se ve caer el edificio a cámara lenta. Y todo es polvo y cascotes, y ruido con ruinas. Todo se desploma en pedazos hasta que vuelve el silencio, o no tanto como el silencio pero si sollozos que tengo grabados a fuego y fecha.

Ya hace tiempo, pero ahí sigue el solar.

martes, julio 09, 2013

Metalenguaje

De esas cosas pequeñas, cotidianas, de andar por casa, es de donde surgen las olas. Eso es lo que hay detrás de las palabras tranquilas y de los oídos que las acogen.

Y da igual si hablan de licencias, de la tozudez de las burras viejas, del color verde, de Dylan-Cohen. Lo importante es que fluyan como ondas que son, o sea olas. Y nunca hay dos iguales, y las que no se hayan visto no van a volver. Que lo bonito también está en compartir lo cotidiano, lo sencillo, lo pequeño. Eso es lo que va trazando hilos. Mareas. Arrugas.

viernes, julio 05, 2013

Sucedáneos

Nunca tuve unas kelme villacampa. Eran esas deportivas de caña alta que salieron cuando era un crío. Mi madre insistía en que las había muy parecidas y mucho más baratas. Pero nunca me valieron esas cosas. No me contentaba con algo parecido a lo que quería. No llegué a tener nunca playeros de caña alta.

O barco pirata de playmobil, o nada. Y no había dramas, que con el nada me quedaba tan tranquilo porque simplemente tener el sucedáneo no me valía de nada, prefería quedarme con lo que tuviera. Y pasó con todo para lo que tuve opción de elegir. Unos pies de gato, un animal de tótem, alguna amistad, ciencias o letras en segundo de bup.

No se me da el encontrarme a gusto en la suplantación, está claro. Y me quedo más tranquilo saboreando la nada que el sabor amargo de un chocolate que no endulzará nunca como el que me gusta de verdad.


jueves, junio 27, 2013

Caducidad ilimitada

No hay fechas en ninguna de las notas, cartas, recuerdos que me dejaste. Hay firmas, pero nunca tras la reseña de un día concreto.

Quizá muy tarde me doy cuenta de por qué no tiene sentido colocar un tiempo o día determinado a tus palabras, aquellas que tanto te costaba decir y tan poco demostrar.

Son líneas escritas en hojas de árbol perenne, brotes que sólo saben crecer, verdes que vuelan a ritmo de risa de primavera, soles que nunca se van a poner.

miércoles, junio 19, 2013

Quedan baldosas amarillas

No busco honrar memorias, ni guardar fidelidades. No se trata de respeto al pasado ni me pongo el disfraz de abnegación.

Sólo pasa que no hay nada que se compare a la sensación de la arena entre los pies al pasear descalzo por la luna. Y tampoco se trata de poner banderitas, es sólo que echo de menos volar cuando me soplaban.

No busco aplausos, ni mi fuerza reside en el reconocimiento ajeno ni la nostalgia es mi lugar natural.

Si algo tengo de fuerza es por lo que me creció el corazón con su apoyo,y por eso mi casa es paraguas para su lluvia. Mi sonrisa es apoyo contra sus dudas, mis manos alivian sus amarguras, mis palabras llegarán allá donde esté para convertir una sombra de luna menguante en sus ojos en una sonrisa. Y viceversa!

Que hubo ayer, y no es lo más grande. Que hay presente y no es lo mejor. Que eso está por llegar. Por crecer. Por vivir.

martes, junio 11, 2013

Avanzar

No es fácil. Y no lo será.

Pero hay mucho camino por delante, y no quiero que la noche me sorprenda parado echando de menos al sol. Así que ajustaré las correas de mi mochila, sudaré la camiseta a cada paso y quizá al mirar a mi lado encuentre otra cara tan cansada, roja y feliz como la mía.

O quizá no, y para curar el insomnio ocasional tras irse el sol me tendré que contentar con contar estrellas en el cielo en vez de lunares por la piel que es lo que me gusta a mí pa dormir feliz. Y pasando de ovejitas.

martes, mayo 21, 2013

Ventana


Y si no puedo decírtelo a la cara, se lo diré al viento, por si le da por llevar mis palabras en su seno y arrimarlas poco a poco al alféizar de tu ventana, a la ventana desde donde me lanzaste esa carta que me hizo temblar el corazón y todas mis murallas.

O al sol, que te conoce y te cuida aún cuando sigue algo enfadado desde que le robaste su brillo. O se lo susurraré a Eva en su tumbona, o se las soltaré a cualquier incauta que se las crea sin que sepa que las digo por ti.

Las diré mientras hago galletas, tartas, recetas de tu ilusión. Las gritaré al reconocer que nunca aprenderé a olvidar tu nombre, tu huella, mi cielo con tu estrella, tus luces en mis sombras. Las gritaré al reconocer que mi lado bueno era tu lado de la cama, mi mejor perfil debajo de tu ventana.

Y todavía me quedarán fuerzas para apoyarte en esa lucha tan obstinada  y bonita como tú de seguir siendo feliz.