jueves, enero 03, 2013

Belleza


Que no, que no hay nada más grande. Conocí el sol cayendo en oriente, la luna y el olor a hierba en los acantilados de las islas del norte, el calor de la arena del sur, el frío inhóspito de la ciudad de la luz.

Descubrí sabor del té verde de manos de una vieja desdentada, el valor de la paciencia de un anciano de gorra, los nombres de las nubes de un intrépido maestro, las noches sin sentido de una granja sin remedio.

Pero no encontré nunca nada más grande que lo que me hacía sentir ese gesto, impetuoso, lleno  de todo lo que sabía dar en tan poco. Y, como sus mejores cosas, de repente. E imborrable.

martes, enero 01, 2013


Por muchos golpes que tenga, aunque se le vean las marcas, los desgarros. Por muy crédulo que sea, o inocente, o bueno; aunque no parezca sano, o guapo. Sé que no llama la atención, no le gusta.

Yo me lo quedo, que es el mío, que es así gracias a todo eso, y que no va a cambiar y tampoco quiero. Y las capas eran por algo, que con nada se me queja.

lunes, diciembre 31, 2012

Resumiendo


¿Que si he visto a 2012? Inolvidable, eso seguro. Con más de un punto amargo que no es punto final, con más de cien líneas que el peso de sus palabras hacen curvar en forma de sonrisa. Me enseñó mucho, se dejó querer de la manera que quiero querer. Con luz de luna  y cristal empañado, con recuerdos en cajas como castigados. Me regaló los oídos como su hermano mayor, me hizo sacar toda la sal por los ojos. Cuando si una duda abría una boca la cerraba un beso, y pedí clemencia en falsas peleas de salón. Dicen que se acabó el mundo, igual fue en verano o me lo pareció, y ni eso porque todavía siento calor en el pecho y hormigas en los dedos.

Pasó con pena y con gloria, las penas se van con la tinta, la gloria me la pinté. Sonó a Sabina en susurros, a otros en gritos, alguno hasta lo soñé. Olía a un bote azul con sus estrellas, tenía el tacto del papel de regalo. En sus momentos más dulces sabía a salado, en los amargos a papel mojado. Era inquieto en sus intereses, curioso cada día, reflexivo algunas noches, impaciente demasiadas veces, agradecido cada minuto.

Fue único y está de más resumirlo en dos hojas, que me falta talento para pintar lo grande, que lo mío es lo pequeño y el detalle. Que el que viene sea más grande, que las fuerzas no me fallen, que debajo de la lluvia nos sigan quedando bailes, que el corazón no se calle. Y si me dejan atrás me bastará con cerrar los ojos, y si tengo suerte me los seguirán abriendo, o cerrando, o lo que sea pero seguiré con todo lo bonito que el 2012 dejó tan dentro, y si la suerte no quiere venir conmigo sé con quién quiero que vaya, y que se quede.

Ah, aquel 2012 fue cuando, y detrás tantas cosas que me hicieron crecer, y luchar y…