viernes, diciembre 31, 2010

Revoluciones Por Minuto

Qué más te da. Para tí es un día, uno más. Seguramente hasta trabajes (como yo, pero a mí me da rabia) y no te importe mucho lo del cambio de año. No, porque no habrá promesas ni ideas ni propósitos. No quieres. Debe de ser difícil para tí acordarte de la última vez que alzaste la cabeza dejando de mirar a tus pies y a las huellas que dejaban en el polvo para mirar el horizonte, orgullosa. Un año más, una noche que es una noche más. Sólo para tí, que te esconderás vete a saber dónde mientras los demás hacemos cuentas, sonreímos o nos avergonzamos. Estás a punto de perder la ilusión. Y eso era lo que hacía que tu sonrisa brillara. Sin ella, lo único que logras es enseñar los dientes. El día que te pase (o que te des cuenta de que ya ha pasado) será un mal día. Terrible. Pensarás que lo has perdido todo. Y será mentira. Cuando ese día llegue, acuérdate de la noche en la que te robé una gota de esa ilusión, para hacer un relato. Todavía la guardo, te la conservo como nunca conservé nada mío. Llámame ese día, y te recibiré con un té verde y el pedazo de tu ilusión que de tanto me sirvió, guardado en la cajita de madera que me trajiste de Londres. Hasta ese día, poco más puedo hacer por tí. Pero bien sabes que, para cualquier cosa, ahí estoy. Y al día 31 le seguirá el 1, y al 1 el 2...

domingo, diciembre 26, 2010

Manzanas

Buscaremos un sitio, que será oscuro y rodeado de hormigón, por donde no pasen ni las ratas y el aire pese. Un sitio al que no lleguen cables, ni ondas, ni modas. Buscaremos un sitio y haremos de él un lugar. Iremos desnudos y sin pantallas: como hace cien años, como el hombre primitivo. Escribiremos nuestras ideas en una hoja de papel que será nuestra única defensa, pero no la necesitaremos porque no habrá nadie escondido detrás de la hoja escuchando el pulsar de las teclas que ya no tendremos. Le volveremos a poner nombres a las cosas y no dejaremos que nos los den hechos. Usaremos nuestros pulgares para mostrar afecto sin botones, y todo nuestro cuerpo será táctil. Y aquí volveremos a pensar como nosotros mismos, como hace cien años. Y tú serás Adán, y toda nuestra descendencia podrá alzar los brazos, ignorantes de que el gesto que usan para preguntar, antes era signo de rendición.

sábado, diciembre 25, 2010

Superficies

Yo te miro, y sabes que nunca podremos acercarnos más sin dejar un rastro de sangre en el agua. Por eso recojo cada una de tus miradas, de tus (amplias, implacables) sonrisas; son pequeñas piezas de tí que me dan idea del puzle que nunca podremos resolver un invierno de tele, sofá y cava. Esas piezas, esos ojos carnívoros sobre el agua son la punta de un iceberg de hielo, gigantesca mole que no es más que una colección de lágrimas que un día corrieron calientes mejilla abajo y que (hoy) se enfriaron con el paso del tiempo. Hagámonos un favor mutuo, y aprovéchalas para atemperar, para ti sola, una sola copa de cava.

5 cm

¿Y si alargáramos los dedos? Puede que saltaran chispas, o puede que sólo notáramos el calor de nuestras yemas en la piel. También puede que después, inevitablemente, subamos los índices por la misma piel sensible del antebrazo, despertando nuestro pelo como la luz a los girasoles. Nos acercaríamos un paso más, y pondríamos nuestras palmas en los codos del otro, sólo mirando nuestras pupilas dilatadas, sintiéndonos cerca, casi rozándonos la punta de las manos, subiendo los dedos por los brazos hasta los hombros, estirando los codos y dejándonos caer el uno en el otro, amortiguando la dulce caída con el grosor de tus labios en los míos.

martes, septiembre 21, 2010

Ángulos

-Enséñame un secreto, una calle, tu rincón, ese hueco que no ven los turistas. Ése sitio tranquilo que te da esperanzas. -No soy de ésos que se llenan la cabeza de esperanzas. -Todos tenemos esperanzas. -No, yo no. -¿Quieres que en tu vida nunca pase nada? -No digo eso. -La esperanza es querer que te pase algo. La fe es creer que te va a pasar antes o después. Tú lo que no tienes es fe. -Pues entonces te enseñaré las sillas. -Suena bien, por lo menos es un comienzo. -No te creas, no es nada más que eso. Una colección de sillas viejas. Y subimos al tranvía en Jervis, sólo por hacer el vago dada la distancia al museo, línea recta, coge usted la calle y la sigue hasta darse de bruces con la entrada. Volvimos a buscar a los revisores sin éxito, nunca conseguimos ver ninguno. Pero jamás nos atrevimos a montar sin billete, cosas de la edad. Fue un suspiro, de la puerta trasera del tranvía a la delantera y ya nos bajamos. -¿El museo de artesanía? -El museo de artesanía -¿Aquí es donde están las sillas? -Aquí es donde están las sillas -¿Te estás quedando conmigo? -Sólo provocado por la profundidad de tus preguntas. -Eran retóricas. RETÓRICAS ¿sabes? - Sé. El vestíbulo era grande, luminoso, claro. Apostaste tu cazadora de cuero gastada al 63, colgaste de tu hombro de manera despreocupada tu vieja cámara analógica, la primera que compraste, la que se unió a ti cuando te separaste de tus raíces y te diste a conocer al mundo. Y el mundo te saludó. La misma que ya sólo usabas por placer, para fotografiar sin presión cosas que en realidad te fotografiaban a ti. Y caminamos. Pasamos la colección de monedas, la de artefactos de guerra, la temporal de las indias orientales que nos hizo sentir como en la semana de la china de el corte inglés. Y, como en el corte inglés, llegamos a los muebles. De muchas formas se puede aproximar una a una sociedad. A través de sus escritos, a través de sus detritos (cosas estas dos que a veces coinciden), a través de sus guerras y sus muertes, sus ciencias, sus creencias (cosas estas dos que a veces se confunden). En ésta sala lo hacían a través de los muebles. Camas, mesas, escritorios luis-el-que-sea y en un rincón, casi al final, las cinco sillas. Diferentes épocas, diferentes estilos. -Esto es. La primera vez que lo vi, me impresionó un poco y todo. Y sonreí. -No lo pillo. -Fíjate en las fechas. -1680, 1715, 1880, 1910, 1930… -A mí me hablan de artesanía y de la manera de hacer las cosas. O de la manera en que vemos a las cosas que hacemos, de sus fines, de su vida. Ahora olvida las fechas. ¿Cuál de ellas dirías que está más deteriorada? -Ya. Lo pillo. La de acero cromado y cuero; está oxidada y el cuero agrietadísimo. Y siguen en sentido inverso a la cronología. - Pues eso a mí me dice mucho. -¿Y eso te da esperanzas? -Ya te dije, no tengo la cabeza llena de esperanzas. Qué manía con el rosa. -Igual es mejor que la actitud cualquier-tiempo-pasado-fue-mejor.

sábado, agosto 14, 2010

Ya va......Había una vez...

Un programa llamado tocata...de cuando si querías tocar en la tele, riguroso directo. Una guitarra, un bajo y una batería. Debería llamarse Rozendo. Ah, y un teclado para enchufar a un colega porque ni falta. Venga, anda, más de la mejor mano derecha del rock español, a sus 54: Y como despedida..."encontré mi medio de locomoción..." aunque yo le he llegado a oír "encontré mi medio dedo como opción"

sábado, mayo 22, 2010

Mi granito de arena

Para ese gran fin de semana en Avilés aporto otra versión de Bob Dylan, a cargo de Cate Blanchett. Interesante película con cientos de guiños. En este mismo clip, entre ellos, uno a "Positively 4th street" y, por supuesto, "Ballad of a thin man"

miércoles, mayo 05, 2010

Así está el panorama

No me quedó muy bien, las saqué con el móvil pero de izquierda a derecha: cliffs of moher, aran islands, the burren, más de lejos connemara y a la derecha del todo ballinalacken castle.

viernes, abril 30, 2010

Maletas

A quien no le gustan las rosas que son sólo espinas, a quien se va a Gijón y no olvida Oviedo, a quien todavía pone camisa azul con pantalones cortos, a quien se mata por la tesis, a quien de noche vivía en un castillo,a quien me debe una cerveza, a quien debo unas cadenas y que se mantenga en primera, a quien pillan por pinina, a quien arrolla Mumbai, a quien sigue dando clases y lecciones, a quien firma dedicatorias entrañables, a quien conduce 500 kilómetros en un día por amistad, a quien me invitó a pastel de arándanos, a quien cree en las soluciones, a quien hace verdes los desiertos, a quien planta lechugas de interior, a quien reza por mí aunque yo no rece, a quien cuida niños y pierde gatos, a quien su presidente la mata de stress, a quien me quiere comprar a Hamilton, a quien por saber discutir no le dejan, a quien teclea más todavía que trabaja y trabaja tecleando, a quien en verano ayudaré en un artículo, a quien sabe que no es blanco ni negro sino morado, a quien trabaja tan lejos de casa y me llama mi muy amigo, a quien está en talante para el amor, a quien no sabéis lo que le acaba de pasar...y a mucha más gente... A todo lo demás:

jueves, abril 29, 2010

La artrosis de la funambulista

¿Vendrías si lo supieras? Acaso sea mejor no tentar la suerte y bajarse de la cuerda, dejar el riesgo para las que tienen algo que demostrar, reverencia y telón, todo lo que esta vieja es capaz de hacer gracias será a la edad, la rutina. La costumbre de hacerlo todos los días. El talento se esfumó con el miedo, caminan juntos luchando y venciéndose contínuamente hasta que un día por la mañana no están. Es entonces cuando, en el punto más álgido de la vida, la ausencia de miedo anuncia el fin del talento y el inicio de la caída, del vértigo. Ese punto en que la pelota parece detenerse en el aire. La velocidad de ésta caída solo dependerá no de la gravedad sino de que nos demos cuenta de nuestra propia decadencia y no la aceleremos. Lo primero que hace una medallista tras recibir el oro, el himno y los aplausos es bajarse del pedestal y volver a pisar la tierra húmeda por los aspersores. Sólo dos cosas puede hacer una funambulista con artrosis: aprender a tirar su cable en la arena y mirar al aire las gaviotas, o unirse a ellas.

viernes, abril 02, 2010

Simplicidad

"Cualquier tonto puede hacer las cosas más grandes, más complejas, más violentas. Se necesita un toque de genio -y mucho valor- para avanzar en la dirección opuesta.
A. E.