sábado, marzo 21, 2009

Gelín el pirata

Ahora que de un tiempo a esta parte se me hacen todavía más largos los fines de semana, me duran mucho más los cafés. Y en eso estaba cuando entró, mañanero, observando con el ojo bueno el qué, el dónde y el cómo de mi. Clac, la punta del bastón clac desgastado marcaba una clac cuenta atrás para el lanzamiento clac de una frase lapidaria más. Silencio. ¡Bue nas! ¿Qué, toman doelcho colate? Va yaho rasdea brir! Y así podíamos seguir media mañana como todas las medias mañanas pero hoy le puse delante de las narices el monedero de cuero que le prometí. Después se le caía la baba como cuando entran las mellizas, pero antes de eso dejó como recuerdo impagable un glorioso fruncimiento de ceño de perfecto cascarrabias. Que por supuesto sólo pudo empujarme a la carcajada mientras él movía la mano de manera amenazante y repetía: ¡ Sí, ríte, ríte deun pobre vie jo! Pero sonreía.

jueves, marzo 19, 2009

Publicidad

Me encanta la tele por lo educativo de los anuncios. Ático en NY con chica entre las sábanas, desodorantes femagnéticos, volantes en la manga. El hombre ideal usa...tiene...Me gustan los anuncios porque me enseñan cosas que nunca tendré. Y sonrío pensando en el hombre que no soy.

Penas

No te de tanta pena el que sea así por lo que hayamos hecho como el que siga así por no hacer nada.