Descolgué con ilusión. Y luego todo fue como esos documentales de demoliciones donde se ve caer el edificio a cámara lenta. Y todo es polvo y cascotes, y ruido con ruinas. Todo se desploma en pedazos hasta que vuelve el silencio, o no tanto como el silencio pero si sollozos que tengo grabados a fuego y fecha.
Ya hace tiempo, pero ahí sigue el solar.
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