martes, septiembre 11, 2018

Fortuna

Esa sensación de estar a gusto, sin más. No por el hecho de lo motivador que estés haciendo, o de lo interesante de una conversación.

Se puede reconocer quizá porque al acabar es cuando te das cuenta de que la paz que te envolvía se va despegando de ti poco a poco, como si salieras de debajo de una sábana un domingo por la mañana oliendo el café y el sol.

Que no es el cómo, ni el qué. Es con quién. Y si los momentos así son breves, o fugaces, aún así somos afortunados.