Juegan con nuestro futuro con la habilidad de tahúres que apestan a humo de cigarrillo y fijador de pelo. La revelación del nuevo mundo la explican con la parábola de la crisis contínua, el miedo sigue siendo argamasa que une ladrillos para atar libertades, la imaginación es pecado y sus defensores en la plaza pública son o tontos o herejes. Y en las caras de sus dados sólo salen unos.
jueves, diciembre 29, 2011
jueves, diciembre 15, 2011
Salud! (O de cómo hacer de una buena intención un mal brindis)
Ya que son las fechas, brindemos. Y que, por una vez, no nos sirva para intentar olvidar. Brindemos para recordar a quienes ya no están, brindemos por la felicidad que nos dieron y brindemos porque conseguirla está en nuestra mano.
Brindemos por el camino ya andado, el de por andar y el equivocado, brindemos por la etapa sin pensar en la meta, por una sonrisa de los que tenemos cerca, brindemos a la par por la cal y por la arena.
Brindemos porque de hiel a miel hay sólo una letra, porque la luna maquille nuestras ojeras, porque a tu piel esa miel me abra la puerta, por volvernos más tontos en primavera.
Brindemos siquiera por juntar los vasos, por vernos las caras una vez al año, por saber de tus pasos y encontrarme tus ojos. Brindemos, si acaso, con gorros teñidos de rojo, porque los fracasos no tapen los logros.
Brindemos por lo que queda, por ser largo, por la espera sin letargo del que ya no desespera, porque sabe que lo amargo no es amargo sino dulce, cuando a solas se recrea en pensar que lo que espera son sus días a tu lado.
miércoles, diciembre 14, 2011
Mago de Oz
Ella llegó como de repente, con esa naturalidad de quien no se había ido nunca del todo. La sonrisa era igual, el desparpajo con punto de torpeza había crecido un poco. Le recordó fugazmente al espantapájaros del Mago De Oz. Hablaron, y él se dio cuenta de que a ese espantapájaros ella le sacaba un cerebro y medio.
Luego vendrían los cafés, las risas; eso de "ponerse al día" se lo tomaban en serio. Ella absorbía toda su atención, desprendía una energía aplastante, le envolvía con ella. Algo le había pasado, creo que a esos golpes lo llaman vida, y lejos de hacerle demasiado daño eso a ella le había vuelto mejor en todo. A toda piedra en el camino respondió con temple y sin perder esa sonrisa, y le volvió a recordar al Mago de Oz. En aquel momento él pensó que ojalá al león le hubieran dado su valentía.
No recordaba exactamente el punto de inflexión, cuál fue el instante donde el cariño se volvió más fuerte. Pero era inevitable. Les costaba demasiado poco hacerse reír como para no querer. Les era demasiado fácil hablar como para callárselo. Sí que se acordaba, entre sonrisas, de aquella noche que se regalaron en la que él, mientras la abrazaba como si se rompiera, supo que no quería que nada más dependiera sólo de sí mismo. Así, a la vez que ella susurraba una canción el volvió a pensar en el Mago de Oz, y en la envidia que le tendría a ella el hombre de hojalata si supiera que existe una persona con un corazón tan grande.
Y él, que era un poco espantapájaros, león, hombre de hojalata, no pudo más que dar gracias a quien sea el mago que los volvió a cruzar: gracias por ese cerebro, ese espíritu y ese enorme corazón.
Luego vendrían los cafés, las risas; eso de "ponerse al día" se lo tomaban en serio. Ella absorbía toda su atención, desprendía una energía aplastante, le envolvía con ella. Algo le había pasado, creo que a esos golpes lo llaman vida, y lejos de hacerle demasiado daño eso a ella le había vuelto mejor en todo. A toda piedra en el camino respondió con temple y sin perder esa sonrisa, y le volvió a recordar al Mago de Oz. En aquel momento él pensó que ojalá al león le hubieran dado su valentía.
No recordaba exactamente el punto de inflexión, cuál fue el instante donde el cariño se volvió más fuerte. Pero era inevitable. Les costaba demasiado poco hacerse reír como para no querer. Les era demasiado fácil hablar como para callárselo. Sí que se acordaba, entre sonrisas, de aquella noche que se regalaron en la que él, mientras la abrazaba como si se rompiera, supo que no quería que nada más dependiera sólo de sí mismo. Así, a la vez que ella susurraba una canción el volvió a pensar en el Mago de Oz, y en la envidia que le tendría a ella el hombre de hojalata si supiera que existe una persona con un corazón tan grande.
Y él, que era un poco espantapájaros, león, hombre de hojalata, no pudo más que dar gracias a quien sea el mago que los volvió a cruzar: gracias por ese cerebro, ese espíritu y ese enorme corazón.
lunes, noviembre 14, 2011
InÚtil
Me acechan las sombras de quienes tratan de convencer acerca de emitir un voto que autodenominan "útil", denominación ésta con la clara intención no de afirmar la utilidad de un voto, sino de dejar en reposo subconsciente la idea del miedo a emitir uno "inútil". Que digo yo que todos los votos son útiles, y que si se piensa que una determinada opción configura un voto más útil, la idea a transmitir sería la de "por un voto más útil".
Que no entiendo que el voto "útil" sea para quienes no han sabido, podido o querido resultarme "útiles" en estos tiempos. A mí me han parecido más bien unos inútiles.
Que acaso sea porque el voto sea usado, en provecho ajeno. Que es útil, pero no para el que vota.
Que mi voto es útil en todo caso, pues es, por desgracia, casi la única manera en la que el poder y su titular (cada día mas en teoría ) se manifieste.
Que lo otro acaso me parece un voto "fútil".
Que si lo de "inútil" es por trabajar a destajo y no recibir trajes, prebendas, retiros, puestos en consejos de administración ni medallas, lo soy.
Muy InUtil.
jueves, noviembre 10, 2011
100
Sabes que, tras muchas mareas, las olas me llevaron a ti y no me apetece otra cosa que la de descansar en la playa. Después, voy a mirar tierra adentro y a sonreír mientras miro las huellas que nuestros pasos van dejando en la arena, una al lado de la otra, firmes y parejas.
viernes, enero 21, 2011
Pasos
Hace tiempo presté oídos a una voz que me dijo que a veces el mejor camino y el más corto era el que daba más vueltas. Pero nunca fui capaz. Quizá porque otra persona me habló desde pequeño y sin palabras, me habló de esa manera (en la que no hacen falta explicaciones) sobre integridad, sobre huellas firmes en la arena. Desde entonces supongo que he dibujado muchas líneas rectas, y que por eso se me ve de lejos.
¿Debería empezar a dar rodeos? Sería todo un poquito más fácil. Pero no serían mis huellas.
martes, enero 11, 2011
Disparos y salsa de tomate
Lentamente se alzó de sus patas traseras y se dirigió al baño. Se sacó el pasamontañas y lo tiró sin acierto (como cabía esperar) hacia el cubo de la ropa sucia, que rebosaba. -Tengo que poner la lavadora- se dijo como recordatorio. Miró al espejo, tenía la cara empapada en sudor que enguajó con las manos llenas de agua tibia. Con una toalla húmeda se restregó hasta que le pareció suficiente, y volvió a la sala donde una compañera revisaba la grabación. En la mesita, al lado de un portátil y una bolsa casi vacía de Doritos (¿por qué la gente siempre deja dos doritos?), tenía la pistola. La agarró por la culata y se dispuso a limpiarla casi sin gana, como por última vez. Recordó que necesitaba buscar su dni, por si acaso tocaba votar y todo, creía que lo tenía escondido en...
Alguien encendió la tele, y el pensamiento se le escapó sutilmente mientras sonreía fijando la vista en una pantalla en la que alguien gritaba "Yo por mi hija MA-TO".
miércoles, enero 05, 2011
Destellos
Dan las dos, y por tercera vez deshago el ritual; con el punto de tristeza de las esperanzas frustradas comienzo a desvestirme, a quitarme la ropa que quería para estar contigo, las voy dejando como rastro de sangre camino a una ducha que disimule mi decepción en las mejillas. De fondo, y bastante alto, suena "Shoot the moon" en voz aterciopelada, lo que consigue purgar todavía más mi desilusión. Escapo de la nube y me cubro apenas, me gusta sentir el suelo frío en los pies desnudos. Me pregunto si estás jugando conmigo (en tal caso estoy perdido) o si tienes miedo. Llego a la cocina sin declinarme por ninguna de las dos, y mientras el chocolate se funde y monto las claras concentro toda mi pasión en levantarlas con cariño y firmeza, mientras sonrío pensando en la verdad acerca de que la felicidad está en saber atrapar los pequeños momentos y disfrutarlos.
Aparte de eso, me estás llenando el congelador.
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