martes, septiembre 10, 2013

Sola

En ese mes (apenas un mes) le dio por quitarle los clavos a mi cruz, y enterrarlos en el vergel de su jardín. Y con la madera hicimos un banco donde sentarnos a mirar las estrellas, y un jergón desde donde hasta ellas nos envidiaban. Se le da bien la madera.
Aún así sobró, y la esculpimos con forma de dos barquitos. Y cada uno se encargó de pintar a mano el del otro, y de darle nombre. Los soltamos a la mar en un día de tormenta, a la deriva.

Cada uno tomó su rumbo libre tanto para separarse como para volverse a encontrar, y que la marea nos sea propicia!

domingo, julio 28, 2013

Lujazos

A veces la vida se viste de lujo, te sorprende con el guapo subido y le da por hacerte dos regalos que no suelen ir al mismo tiempo.

Uno es un momento bonito, el otro la capacidad para disfrutarlo y nada más. Que no siempre las cosas son como nos gustarían nos hace perder muchos de los primeros; el otro nos suele venir demasiado tarde y a toro pasado recordamos cuando la vida se nos vistió de gala y nos dió por reprocharle los pendientes.

Que no hace mucho me enseñaron que la vida se enfada si nos dedicamos a sacarle los defectos, y le entran menos ganas de tirar de vestidor. Así que ya no le doy tantas vueltas a las cosas que no tienen arreglo ni me quedo parado cuando lo tienen.

Y, si la vida se me viste de gala, la saco a bailar.

sábado, julio 27, 2013

Demoliciones

Descolgué con ilusión. Y luego todo fue como esos documentales de demoliciones donde se ve caer el edificio a cámara lenta. Y todo es polvo y cascotes, y ruido con ruinas. Todo se desploma en pedazos hasta que vuelve el silencio, o no tanto como el silencio pero si sollozos que tengo grabados a fuego y fecha.

Ya hace tiempo, pero ahí sigue el solar.

martes, julio 09, 2013

Metalenguaje

De esas cosas pequeñas, cotidianas, de andar por casa, es de donde surgen las olas. Eso es lo que hay detrás de las palabras tranquilas y de los oídos que las acogen.

Y da igual si hablan de licencias, de la tozudez de las burras viejas, del color verde, de Dylan-Cohen. Lo importante es que fluyan como ondas que son, o sea olas. Y nunca hay dos iguales, y las que no se hayan visto no van a volver. Que lo bonito también está en compartir lo cotidiano, lo sencillo, lo pequeño. Eso es lo que va trazando hilos. Mareas. Arrugas.

viernes, julio 05, 2013

Sucedáneos

Nunca tuve unas kelme villacampa. Eran esas deportivas de caña alta que salieron cuando era un crío. Mi madre insistía en que las había muy parecidas y mucho más baratas. Pero nunca me valieron esas cosas. No me contentaba con algo parecido a lo que quería. No llegué a tener nunca playeros de caña alta.

O barco pirata de playmobil, o nada. Y no había dramas, que con el nada me quedaba tan tranquilo porque simplemente tener el sucedáneo no me valía de nada, prefería quedarme con lo que tuviera. Y pasó con todo para lo que tuve opción de elegir. Unos pies de gato, un animal de tótem, alguna amistad, ciencias o letras en segundo de bup.

No se me da el encontrarme a gusto en la suplantación, está claro. Y me quedo más tranquilo saboreando la nada que el sabor amargo de un chocolate que no endulzará nunca como el que me gusta de verdad.


jueves, junio 27, 2013

Caducidad ilimitada

No hay fechas en ninguna de las notas, cartas, recuerdos que me dejaste. Hay firmas, pero nunca tras la reseña de un día concreto.

Quizá muy tarde me doy cuenta de por qué no tiene sentido colocar un tiempo o día determinado a tus palabras, aquellas que tanto te costaba decir y tan poco demostrar.

Son líneas escritas en hojas de árbol perenne, brotes que sólo saben crecer, verdes que vuelan a ritmo de risa de primavera, soles que nunca se van a poner.

miércoles, junio 19, 2013

Quedan baldosas amarillas

No busco honrar memorias, ni guardar fidelidades. No se trata de respeto al pasado ni me pongo el disfraz de abnegación.

Sólo pasa que no hay nada que se compare a la sensación de la arena entre los pies al pasear descalzo por la luna. Y tampoco se trata de poner banderitas, es sólo que echo de menos volar cuando me soplaban.

No busco aplausos, ni mi fuerza reside en el reconocimiento ajeno ni la nostalgia es mi lugar natural.

Si algo tengo de fuerza es por lo que me creció el corazón con su apoyo,y por eso mi casa es paraguas para su lluvia. Mi sonrisa es apoyo contra sus dudas, mis manos alivian sus amarguras, mis palabras llegarán allá donde esté para convertir una sombra de luna menguante en sus ojos en una sonrisa. Y viceversa!

Que hubo ayer, y no es lo más grande. Que hay presente y no es lo mejor. Que eso está por llegar. Por crecer. Por vivir.