miércoles, octubre 24, 2012

Osadía


Las sombras nunca entenderán por qué lo que crece lo hace hacia el sol, así como los mercaderes no saben de lealtad.  Porque sólo el marinero sabe lo que es la mar como sólo una madre lo que es un parto, como sólo los locos lo que es amar, como sólo sé yo lo que es estar harto de quien cree sentenciar sobre todo que toca por el simple motivo de sólo tener boca.

martes, octubre 23, 2012

Actitud (2)


No, no podemos controlar todos los factores que influyen en nuestra vida. Pero la actitud ante ellos determina el grado de influencia que tengan y la duración de sus efectos. Podemos intentar aguantar de pie hasta que nos tumbe antes que arrodillarnos de mano. Y podemos levantarnos si nos consigue derribar o creer que en el suelo no se está tan mal.

Sí, un solo detalle puede llegar a ser muy importante en un solo momento. Que se quede en ese momento o te acompañe durante toda la vida es una opción.

lunes, octubre 22, 2012

Refugios


Como bien es sabido, Jonah Kilt ha pasado miles de noches en todo tipo de refugios. Pero siempre recuerda uno en particular. "Algo había en él que me hacía recordar a un granero. El aire provocaba un cosquilleo en la nariz que, al contrario de resultar molesto, evocaba la agradable sensación de estar en casa. De líneas suaves, si te movías por el emitía leves crujidos que eran como oír respirar un alma. Algo aportaba calor, el castaño que lo formaba emitía un olor inconfundible que todavía tengo grabado y que no he podido volver a encontrar en ningún otro lado. Olía como siempre quise que lo hiciera mi casa, y nunca sentí un refugio tan cercano a un hogar como ese. No volví a encontrar ese olor. Recuerdo que aquella noche, y las siguientes, llovió como pocas veces he visto. Ni una gota entró por lo que parecía desde fuera una construcción ligera y temporal. Supongo que lo era, pues volví doce años después por la zona y en el mismo sitio donde yo creía que estaría el refugio sólo encontré leves huellas de su existencia. Pero ya del olor no quedaba ni rastro."

martes, octubre 16, 2012

Técnica


Unas gotas saludaban al otoño en el cristal de la ventana con un ritmo perezoso, otras se esforzaban por trepar desde el filtro de la cafetera. Y con ese café se enfrenta a un papel en blanco, con la impotencia que da la seguridad de nunca tener palabras con que llenar los huecos de un corazón enorme.

Encaró el reto con la mejor arma que le había robado de su arsenal, una sonrisa que da mordiscos salados demostrando una vez más que la grandeza es tan sencilla como un brillo en los ojos. No le volvió a importar no tener palabras que merezcan la historia, sólo se dejó guiar porque cada línea apuntara humildemente a la comisura de su boca. Porque las cosas sencillas, grandes, no necesitan ser explicadas. Basta con señalarlas, y ellas solas se revelan.

Y con ese olor a café las palabras formaban nubes, dibujaban sólo detalles sin la menor prisa pues no había miedo al olvido, lo llevaba todo debajo de la piel y por cada poro le salían las letras mientras no paraba de sonreír.

lunes, octubre 15, 2012

Pinceles


Hay huecos grandes, enormes como un silencio de redonda que a veces no se sabe cómo se van a llenar. Y esa sensación de vacío que todo el mundo conoce, de caminar como si a uno le hubieran atrapado el pecho entre un yunque y una verdad. No, no se sabe cómo y uno se preocupa de si será capaz, de siquiera si lo merece mientras le resulte extraño que un vacío pese tanto.

Ante esto hay gente gris que se deja caer, pero hay otra gente que contó con el pincel de una mano de pose simpático y que gracias a sus colores pudo aprender a llevar el peso del espacio vacío, igual que aprendió tantas otras cosas, gente corriente que se deslumbró con la luz y que no desea más que seguir viendo colores.

domingo, octubre 14, 2012

Muebles (2)

Que ya sería feliz con encontrar un armario que fuera la mitad del que tenía

viernes, octubre 12, 2012

Formas


¿No debería? No lo sé, ni me lo planteo porque todo se debe a cómo soy.  Y gastaré el papel marrón que me dé la gana, habrá tarros con galletas y páginas que se quedarán siempre entre dos. Que no hay espacio para el desprecio, el rencor, la enemistad ni el olvido porque  no hay razones ni ganas ni deseos de ello, porque nunca hubo cuchillos ni gritos sino sólo palabras, abrazos y besos. Y alguna gota salada porque siempre las hay. Y no soy de los que desprecian todo eso.

Que recuerdo como hace muchos años alguien me pidió en una hoja de un pequeño libro, a mediados de un verano, que por favor nunca cambiara mi manera de hacer las cosas. Que definió esa manera con tres palabras que me calaron, y que eran la pura verdad, y no creo que haya cambiado mucho en ciertos aspectos.

¿No debería? No lo sé, ni me lo planteo porque todo se debe a cómo es.