lunes, octubre 22, 2012

Refugios


Como bien es sabido, Jonah Kilt ha pasado miles de noches en todo tipo de refugios. Pero siempre recuerda uno en particular. "Algo había en él que me hacía recordar a un granero. El aire provocaba un cosquilleo en la nariz que, al contrario de resultar molesto, evocaba la agradable sensación de estar en casa. De líneas suaves, si te movías por el emitía leves crujidos que eran como oír respirar un alma. Algo aportaba calor, el castaño que lo formaba emitía un olor inconfundible que todavía tengo grabado y que no he podido volver a encontrar en ningún otro lado. Olía como siempre quise que lo hiciera mi casa, y nunca sentí un refugio tan cercano a un hogar como ese. No volví a encontrar ese olor. Recuerdo que aquella noche, y las siguientes, llovió como pocas veces he visto. Ni una gota entró por lo que parecía desde fuera una construcción ligera y temporal. Supongo que lo era, pues volví doce años después por la zona y en el mismo sitio donde yo creía que estaría el refugio sólo encontré leves huellas de su existencia. Pero ya del olor no quedaba ni rastro."

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