¿No
debería? No lo sé, ni me lo planteo porque todo se debe a cómo soy. Y gastaré el papel marrón que me dé la gana,
habrá tarros con galletas y páginas que se quedarán siempre entre dos. Que no
hay espacio para el desprecio, el rencor, la enemistad ni el olvido porque no hay razones ni ganas ni deseos de ello,
porque nunca hubo cuchillos ni gritos sino sólo palabras, abrazos y besos. Y
alguna gota salada porque siempre las hay. Y no soy de los que desprecian todo eso.
Que
recuerdo como hace muchos años alguien me pidió en una hoja de un pequeño
libro, a mediados de un verano, que por favor nunca cambiara mi manera de hacer
las cosas. Que definió esa manera con tres palabras que me calaron, y que eran
la pura verdad, y no creo que haya cambiado mucho en ciertos aspectos.
¿No
debería? No lo sé, ni me lo planteo porque todo se debe a cómo es.
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