¡Plas! Un pequeño golpe y lo que estaba diametralmente opuesto se cruza casi sin darse cuenta en los bajos de un bloque de barrio para seguidamente volver a separarse a toda velocidad cada una en busca de su hueco mientras otras bolas, las de agua y jabón, levitan riéndose sin saber lo poco que les queda.
Asi que sí, puede ser que la Tierra plana tenga un desnivel. Aunque claro, también puede ser que todo sea una niña curiosa manejando la tapa de un bote.
O que, simplemente, las voluntades desnivelan el terreno y luego llegan las casualidades.