Luego sucedió; diría que de manera inefable de no ser que por culpa de la eso suena pedante.
Pasó todo. Ella no se quedó, supo perdurar. Gracias a aquel refugio, sobrevivimos.
"Fue en otra existencia, una de sudor y sangreCuando la negrura era virtud y el camino cenagosoYo venía del desierto como una informe criaturaY ella dijo: Pasa, te doy cobijo en la tormentaDe súbito me volví y allí estaba ellaBrazaletes de plata en las muñecas, flores en el peloVino a mí garbosamente y retiró mi corona de espinasY ella dijo: Pasa, te doy cobijo en la tormenta."
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