Indiferencia a los "no puedo". Abrazos para los "no pude".
Ése es mi plan.
Que no falten las ganas sino que fallen las fuerzas, que las derrotas sean tras desfallecer; tras dejarse la piel, el alma y los huesos.
Nunca el corazón. De ahí, de tu parte más bonita nace tu voluntad (y tu bordería, y tu manera de abrazar, y tu todo tan tú). Que a partir del corazón podemos regenerar todo lo demás. Y seguir adelante.
Y que, hablando de abrazos, hubiera dejado correr la vida entera pegándote a mí en aquella noche de vestido azul.
No hay comentarios:
Publicar un comentario