jueves, febrero 02, 2017

Hoy

Ayer, a estas horas, reías sin parar. Y yo encantado pero sin saber exáctamente que era lo que había hecho bien.

Ayer, a estas horas, hablabas. Y yo contigo. Sin parar nada más que el tiempo.

Ayer, a estas horas, devolvías mis pullas con otras más fuertes. Y te divertía.

Ayer, a estas horas, hacíamos planos, planes. Plenos.

Ayer, a estas horas, te brillaban los ojos y la sonrisa. Y me atraías.

Ayer, a estas horas, no te echaba de menos; no hacía falta escribirte, no cerraba los ojos sin los tuyos delante.

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