viernes, octubre 12, 2012

Formas


¿No debería? No lo sé, ni me lo planteo porque todo se debe a cómo soy.  Y gastaré el papel marrón que me dé la gana, habrá tarros con galletas y páginas que se quedarán siempre entre dos. Que no hay espacio para el desprecio, el rencor, la enemistad ni el olvido porque  no hay razones ni ganas ni deseos de ello, porque nunca hubo cuchillos ni gritos sino sólo palabras, abrazos y besos. Y alguna gota salada porque siempre las hay. Y no soy de los que desprecian todo eso.

Que recuerdo como hace muchos años alguien me pidió en una hoja de un pequeño libro, a mediados de un verano, que por favor nunca cambiara mi manera de hacer las cosas. Que definió esa manera con tres palabras que me calaron, y que eran la pura verdad, y no creo que haya cambiado mucho en ciertos aspectos.

¿No debería? No lo sé, ni me lo planteo porque todo se debe a cómo es.

jueves, octubre 11, 2012

Guantes


"Dame la mano, apriétala suavemente para cruzar al otro lado y no tendré miedo nunca más. Quiero sentir tus huellas buscar mis cicatrices, que me sorprenda tu brazo al buscar mi calor.

Yo sujetaré con mi otra mano un cucurucho de castañas asadas, pero por favor, no tengas miedo tú también y dame la mano, como se dan las esperanzas.

Vamos, está aquí a tu lado. Deja de mirar alrededor, qué más da quién te conozca, y confirma con la mano lo que dicen esos ojos. 

Coge esa mano, y nunca la echarás de menos."

martes, octubre 09, 2012

Interrogantes


Preguntas que se hacen de más, que incomodan. Sí que es cierto que quien las formula lo hace porque desea saber la respuesta, pero suele pasar que las respuestas no son lo más importante, sino lo que a cada persona le hace llegar la otra. De esa manera, todas las respuestas están dadas, y no hace falta escuchar nada de boca de nadie sino sólo sentir.

Porque hay gente que transmite mucho sin palabras, y que las palabras se las puede llevar el viento pero, lo que esas personas transmiten, nunca. Sólo nos queda esperar que tengamos la suerte para que no dejen de transmitir, y la habilidad para saber callar las preguntas estúpidas y simplemente sentir.

lunes, octubre 08, 2012

Descarga


Que nunca he sentido más ganas de permanecer de pie que cuando alguien se creía con el derecho a quitarte la sonrisa. No lo consiguió, porque siempre tuve oídos para escuchar lo que querías decir o callar, nariz para oler un disgusto, ojos para buscar soluciones, boca para decir lo que pienso y manos para, precisamente en cada uno de esos días (será que me guía la magia), gastar papel marrón.

Cada día más de pie, y cada día las piernas se volvían más fuertes. 

Diáfano


No hay nada más dulce que el desorden que el torbellino de tu presencia solía dejar tras de ti, y recoger trocitos de papel, mirar alrededor la zona damnificada por nuestra ilusión que mezclábamos con gotas de charla seria, volver a la cocina oyendo todavía los pasos en la escalera. Pensando en nosotros, en algo que nos unió desde siempre, poner orden en cajas empezando a echarte de menos desde el momento en que se oye el ruido del portal. Es imborrable, implacable el momento en que te ibas y yo me quedaba con la certeza que despejaba todo lo que hubiera podido dudar, certeza provocada por lo rotundo de tu ser y su huella en el mío, por su delicadeza en lo difícil de lo que intentábamos y por la profunda sinceridad de lo que me hacías sentir.

Y, por definición, la certeza no sufre de mutaciones con el paso del tiempo.

domingo, octubre 07, 2012

Brisa


El otoño empieza con un susurro del viento entre las hojas. Y no es malo, y no todo lo bonito pasa en verano, porque yo me acuerdo de inviernos mejores que el mejor verano. De buscar ideas y apartar el frío entre las calles, de lo bien que te sienta la ropa de abrigo, de que se disfruta más el sol del atardecer cuando aparece, de mirar cajas, de gastar sofá y película y dos mil cosas más.

En el otoño, al oír el susurro, no todas las hojas caen al suelo. Las hay que cogieron fuerzas todo el verano, y lo que pasa con esas hojas también es magia.

sábado, octubre 06, 2012

Resonancia


Si pudieras ver tu cara antes de una sorpresa, o al contarme tus secretos, o cuando cantabas en bajito. Si pudieras, como a veces me pasaba, seguir el camino que tus ojos marcan hacia lo más profundo de ti.

Si consiguiera explicarte cómo tu risa provoca frecuencias de resonancia allá donde vaya, que tus saludos siempre suenan a bienvenida.

Si pudieras hacer algo de eso, sé que no hace falta pero, si pudieras, entonces me entenderías.