viernes, enero 12, 2007

Y otra vez

Y otra vez vuelves con la constancia de las olas que desgastan acantilados, no a base de golpes sino de caricias que el acantilado recibe con agrado pero lo erosionan hasta las entrañas. Vuelves con la periodicidad de las estaciones o de las lunas que mueven esas olas.
Así grano a grano el acantilado se derrumba y con lo arrebatado vas formando una playa tranquila donde las olas puedan dibujar surcos a su voluntad, que es la tuya, y de la voluntad del acantilado sólo va quedando algún peñón que a la vez que reclama tiempos pasados de respeto a su grandeza sólo sirve para poner a secar la toalla. Quizá es que nunca me gustó el mar.

martes, enero 02, 2007

Tengo parte de culpa. Yo, como muchos otros, puse mi grano de arena para provocar tu adiós.
De nada sirve ahora lamentar, rasgarse las vestiduras, clamar al cielo, erigirse en defensores. Yo, que provoqué tu caída, no seré tan hipócrita como para repartir octavillas en tu favor. Evitar tu muerte, de ser esto posible, era trabajo de años atrás.
Pero es que casi ya ni nos veíamos. Antes sí. De vez en cuando trataba contigo, pasábamos alguna tarde juntos. Me has visto besar cuando tú besabas, me has visto llorar cuando tú llorabas, me has visto reír...
Y ahora toca despedirse. Otros ha habido antes, y otros habrá después de tí.
Claro que se te echará de menos. De vez en cuando aparecerá tu recuerdo en ese tipo de ocnversaciones nostálgicas que no hacen más que confirmar nuestros pasos a una madurez aborrecida por nuestros corazones. Pues ése es el mérito de algunos sitios: el de acompañar a momentos de nuestras vidas que nos son muy queridos. Por desgracia, la deuda que vamos asumiendo para con vosotros nunca se salda. Y cuando la piqueta actúa, nos limitamos a sentir una pizca de pena, nada de lástima y quizás soltar un suspiro. Y a seguir con la vida diaria. Esa es la verdadera condición humana. Olvidar hoy en día es fácil, sano, barato y terapéutico.
Perdona pero te vamos a derribar. Y gracias por esos momentos. Son impagables. Y como son impagables, quedémos así en paz.
Hasta que no quede ninguno, entonces nos daremos cuenta de que hemos cambiado para siempre y sin remedio.

martes, septiembre 12, 2006

domingo, junio 25, 2006

Soñar mata.

Ante todo, dos perdones. A las cuatro personas que, de vez en cuando y asediados por el tedio, leéis este blog. Perdón por la tardanza en escribir algo, y perdón porque esta entrada es tan personal y críptica que, de los cuatro que leéis, sólo dos entenderéis. Los demás tomadlo como un ejercicio de narrativa prestada. Pues todo lo que tengo que decir, mal escritor sea, lo han dicho antes otros y de muy mejor manera que la mejor que a mí se me pudiera ocurrir. Otras entradas en la línea habitual tendrán que esperar a que Tini diga algo inteligente (años), Usa empiece otra guerra (meses) o acabe el bendito libro de relatos para Culturaquí (días). Por ahora mi voz delega en Bob Dylan, y él hable por mí. Cantará con una voz más mala que el demonio, pero los dioses le copian las palabras. Esta entrada es un adiós a, una decepción de quien no te estrecha la mano, una mirada a una estatua de museo, perfecta y lejana (de frío mármol). Y mi mano izquierda tendida, la del corazón, sólo la rozó el aire. La derecha apretaba un paquete de Fortuna. Os dejo con Dylan, mejor compañía que la de un pensador errante. Quizá la vida y el progreso sea, hoy en día, un plató gigante de Salsa Rosa. Si es así, a mí llamadme Señor Cayo. Porque, como decía Delibes en su discurso de entrada a la RAE:
"posteriormente mi oposición al sentido moderno del progreso y las relaciones hombre-naturaleza se ha ido haciendo más acre y radical...el poder del dinero y la organización terminan por convertir en borrego a un hombre sensible, mientras la naturaleza mancillada, harta de servir de campo de experiencias a la química y a la mecánica, se alza contra el hombre en abierta hostilidad".
Pero, antes de hablar de eso, estábamos con Dylan. Y con una mano que sólo estrecha el aire:
"If you see her, say hello, she might be in Tangier
She left here last early spring, is livin' there, I hear
Say for me that I'm all right though things get kind of slow
She might think that I've forgotten her, don't tell her it isn't so.
We had a falling-out, like lovers often will
And to think of how she left that night, it still brings me a chill
And though our separation, it pierced me to the heart
She still lives inside of me, we've never been apart.
If you get close to her, kiss her once for me
I always have respected her for busting out and gettin' free
Oh, whatever makes her happy, I won't stand in the way
Though the bitter taste still lingers on from the night I tried to make her stay.
I see a lot of people as I make the rounds
And I hear her name here and there as I go from town to town
And I've never gotten used to it, I've just learned to turn it off
Either I'm too sensitive or else I'm gettin' soft.
Sundown, yellow moon, I replay the past
I know every scene by heart, they all went by so fast
If she's passin' back this way, I'm not that hard to find
Tell her she can look me up if she's got the time."
If you see her, say hello. Bob Dylan.

lunes, marzo 20, 2006

Parece que Rusia mantiene sus fichas en lo que podría denominarse nueva subguerra fría.
Como todas las previsiones apuntaban, es muy posible que Lukashenko siga siendo el presidente de Belarús durante otro mandato. Al parecer los gritos de protesta que dirigían sus críticas y dudas hacia la limpieza y justicia de los comicios se han juntado en la plaza de Octubre de Minsk, donde alrededor de 10.000 personas escuchaban al líder de la oposición, Alexander Milinkevich, pedir "elecciones justas y honestas, sin trampas. Nosotros ya logramos una victoria colosal. La gente superó el miedo. Nuestro objetivo es una votación nueva y justa."
Por otra parte, Rusia dudó públicamente de la parcialidad de la participación de la OSCE en Belarús, afirmando por boca de Gregori Karasin que "es parcial con respecto a los comicios bielorrusos" y que "emite una opinión negativa sin razón" sobre la situación en el país. Rusia se mantiene firme al lado de su protegido, con el que "en los asuntos más importantes estamos de acuerdo" según el alcalde de Moscú Yuriy Luzkov.
El control por las áreas de influencia de transporte de mercancías estratégicas entre el eje ruso-chino y el estadounidense sale a flote de nuevo en otros comicios marcados por la duda por una de las partes. A día de hoy la partida de ajedrez puede parecer satisfactoria para los dos jugadores; estados unidos parece tener definidas sus dos líneas de abastecimiento y transporte de Oriente a Europa, ruso-china crea su red de doble sentido de intercambio. El interés desinteresado en civilizar Irán por parte de los usa podría terminar por desajustar la balanza. Es por ello que exista una alta probabilidad de que ruso-china frene desde el consejo de seguridad de la onu cualquier resolución que haga peligrar su influencia actual en la zona.
En una guerra por zonas de influencia cada vez más clara, las declaraciones empiezan a hacer cada vez más evidentes los motivos reales que impulsan las acciones de ambos lados. La apuesta rusa por ejercer un contrapeso de puñalada y sonrisa, de palmadita y cuernos, a la política exterior estadounidense es fuerte. Y para ello se necesita de todos los socios posibles. Así, el ministro de exteriores ruso Serguei Lavrov decía tras renuirse con su colega bielorruso hace menos de un mes: "Hemos tratado las relaciones que desarrollan nuestros países con los socios occidentales en el contexto de la formación de un estable ordenamiento mundial en interés de todos los Estados del mundo". Toda una perla antiglobalización (estadounidense).
"Fíjense, las naciones libres son naciones pacíficas, las naciones libres no se atacan. Las naciones libres no fabrican armas de destrucción masiva". G. W. Bush, Milwaukee, 3 de octubre de 2003.

miércoles, enero 11, 2006

Años mediante

Antes de que acabe el invierno, acabaré mostrando en esta foto que eran para mí los reyes.
Aunque siempre pasa lo que pasa. El tiempo. Y no es que los reyes no sean lo mismo. Más bien creo que no somos los mismos. No hablo ahora de la ilusión o de la inocencia que vamos dejando arrastrada por el camino. Es que como contrapartida, la experiencia nos deja cada vez menos espacio para sensaciones nuevas.
Ningún beso es como el primer beso. Y ningún regalo será tan bonito como la mayoría de nuestra infancia. Miremos a los ojos de un amigo cuando le damos un regalo de cumpleaños. Es esa mirada la que explica el cambio. Comparémosla con la de nuestro mismo amigo cuando le dábamos un regalo hace muy muchos bastantes años. Ya no se le abren tanto los ojos, ni parece que se le escucha el corazón, ni nada de nada.
A veces asusta lo rápido que nos morimos de dentro hacia afuera. Si nos dejamos. Gracias a dios, todavía conozco por ahí corazones blanditos, incluso en corazas sexagenarias. Viven en esa especie de personas a las que quieres casi según las conoces. Personas que saben disfrutar de las mismas viejas sensaciones como el primer día. Todo un lujo.