-Dame un beso
-Los que quieras- te contesté encantado, sin sospechar siquiera que aquel iba a ser el último. Tú sonreíste, tampoco lo sabías, tampoco tuviste la oportunidad de hacerlo inolvidable. No hizo falta; lo fue.
Como el primero.
miércoles, agosto 01, 2012
martes, julio 31, 2012
Riadas
Tanta tinta...que parece que la casa está llena de palabras, que van y vienen como fantasmas de tus recuerdos.
Tanta tinta...y no tengo más que ganas de seguir escribiendo(te)
lunes, julio 30, 2012
Buenaventura
Que de muchas cosas que me enseñaste, la que más te debo es la de abrir puertas, aunque fuera poco a poco.
Te deseo que tu corazón no encoja, que tus ojos no se empañen, que tus pies no te alejen demasiado de los míos, que tu espalda reciba alivio de tu propia carga.
Que donde llamas te respondan, que se cumpla lo que desees y que vuelvas a enseñar al mundo la sonrisa que da fe de tu ilusión.
Te deseo que tu corazón no encoja, que tus ojos no se empañen, que tus pies no te alejen demasiado de los míos, que tu espalda reciba alivio de tu propia carga.
Que donde llamas te respondan, que se cumpla lo que desees y que vuelvas a enseñar al mundo la sonrisa que da fe de tu ilusión.
Soles
Es raro de encontrar, pero a veces uno tiene la suerte de toparse con ese tipo de personas que, tras muchos años, aparecen con la sencillez en la palabra y el corazón en la mano para aliviar el peso que tú me diste. Es como si estuvieran agazapadas, y cuando se va el sol aparecen para aportar un poco de calor que compense la llegada de la noche. Son personas que parece que se unen por una suerte de hilos invisibles que son siempre más fuertes de lo que se piensa.
Ah, y que saben de nudos más de lo que siempre creí.
Ah, y que saben de nudos más de lo que siempre creí.
domingo, julio 29, 2012
Dos caminos (II)
Y si me toca caminar por la orilla que tu no pisas, me reconfortaré con tu recuerdo. Si ésta es la ayuda que necesitas, ni siquiera sabrás de mis pasos. Sólo te puedo desear lo mejor. Y sí, estoy de acuerdo. Yo no soy lo mejor.
Dos caminos
Me cuenta Jonah Kilt que, al poco de recuperar aquel rollo de Lhasa, se encontró con un montañero que volvía de una expedición a un ochomil. Este le refirió que se encontraba con su compañero a casi siete mil metros de altura cuando les sorprendió el mal tiempo. El abogaba por tomar un camino que les alejara de la tormenta. Su compañero insistió en que no podían echar por la borda todo el camino andado, perderían el spónsor, perderían la cima, que echar por la borda todo el tiempo pasado que les llevó hasta allí era un error y que debían continuar. No llegaron a un acuerdo, y cada uno tomó un camino.
De su compañero no se supo más. El superviviente no deja pasar nunca la oportunidad de que, a veces, seguir adelante por no echar por la borda el tiempo pasado, supone echar por la borda todo el tiempo futuro.
De su compañero no se supo más. El superviviente no deja pasar nunca la oportunidad de que, a veces, seguir adelante por no echar por la borda el tiempo pasado, supone echar por la borda todo el tiempo futuro.
Como azúcar y mantequilla
Tu, batiendo mantequilla mientras yo vigilaba el horno. Mirabas con pasión y una sonrisa en la cara, con ilusión, con entrega. Bailábamos alrededor de la mesa, coge, quita, dame toma. "Ojalá la vida fueran sólo estas pequeñas cosas, ojalá el mundo existiera sólo en esta habitación". La cocina se nos llenaba de aromas y tú, al ver crecer la masa en el horno, alzaste la mirada buscando mis ojos. Caí rendido, no había salida.
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