Tu, batiendo mantequilla mientras yo vigilaba el horno. Mirabas con pasión y una sonrisa en la cara, con ilusión, con entrega. Bailábamos alrededor de la mesa, coge, quita, dame toma. "Ojalá la vida fueran sólo estas pequeñas cosas, ojalá el mundo existiera sólo en esta habitación". La cocina se nos llenaba de aromas y tú, al ver crecer la masa en el horno, alzaste la mirada buscando mis ojos. Caí rendido, no había salida.
domingo, julio 29, 2012
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