Supongo
que sería por la resaca, pero hoy en la arena sólo encontré mis huellas. No
parecían tan firmes, ni tan rectas como en aquella otra ocasión. Casi me costó reconocerlas como mías. Quizá es que
hay días torcidos, o que siempre es más fácil llevar bien el paso entre más
gente.
Me
quedé un buen rato mirándolas, mi curiosidad me hizo seguir hacia atrás mi rastro y descubrí estudiándolas que puede que cojee un poco, que me
tambaleo, que me paro, que sigo un rumbo pero a veces lo despisto, que unas
veces apenas apoyo el pie, que otras dejo firme la impresión de mi planta en la
arena. Y cada persona que las mirara podría deducir según qué cosas, y de cada una
de ellas sacarme un defecto.
Pero lo
que las huellas dejan claro es que aún cojo, desorientado, tambaleante, cansado
o solo, yo sigo caminando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario