Lejos,
muy lejos, en alguna parte que da igual que fuera en el mismo barrio porque
sería muy lejos de todas maneras, habrá
yemas que no dejen mis huellas y que todo lo sabrán hacer mejor que yo a no ser quizá echarte de menos, dibujar tu espalda en el aire como el que roza el
perfume que dejaste tras de ti, moviéndose despacio por entre tu ausencia, del
cuello inexistente hacia tu hombro en recorridos que saben de memoria pero que
ahora resultan caminos estériles que solían morir de muchas otras maneras diferentes a este
silencio que hasta la tristeza es incapaz de romper, un silencio que es el
canto de tu ausencia y que se impone incluso al canto tripitido de un pájaro novel del que nos reíamos en un
tiempo que.
lunes, septiembre 10, 2012
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