Nunca tuvimos ese viaje a no ser en sueños, ni
besos en la calle a no ser robados. Ni cenas con amigos a no ser disimulando, y
a solas en días contados. Ni fines de semana sin tensión al caminar por ahí ,
ni rutas que salieran de mi barrio, ni fiestas de prao emborrachándonos. Ni quedadas a no ser vestidos de paisano, ni
bodas ni bautizos, ni conciertos, ni teatro a no ser amateur. Casi tenemos
camping y se nos incendió.
No
pudiste darme ni la cuarta parte de todo lo que me querías dar. No pudimos ser
nosotros mismos cuando nos veíamos, nunca pudimos hacer planes a no ser de
fuga.
Y me
llama la atención que con eso nos sobraba para ser felices, y me sobra para
recordarte en días como hoy.
Y me da
qué pensar acerca de cómo habría sido todo de haber tenido una oportunidad.
Ahora
me queda caminar con el dolor. Duele saber que ya no quieras susurrarme una canción, ni mover el hombro
pidiendo clemencia, ni apoyar la cabeza
en mi pecho, que quizá hoy en día ya no firmarías ni la mitad de los papelitos
de colores que me diste, ni quieras usar para mí el libro que me regalaste, que
las tartas que haga serán individuales, que no me queda nada de ti salvo un
recuerdo de que fuimos felices, y que nunca nadie conocerá entera la historia
más bonita que hayamos visto. Aunque igual era eso, era demasiado bonito, era
como para escribirla pero me la guardaré muy dentro, trataré con todo mi cariño
que la memoria no rompa la historia en pedazos, en recuerdos sueltos inconexos. Dudo de que tu memoria se borre, va pareja a mí, forma parte de mi propia
esencia como persona.
Así que
buen viaje, tú sabes lo que quiero decir cuando digo la palabra siempre, tú sabes lo que quiero decir cuando digo la
palabra nunca.
Gracias
por todo lo que me diste, por abrirme los ojos en tantas cosas, por enseñarme a
abrir puertas aunque crea que volverán a cerrarse para siempre.
"Feliz"
día nueve, sigo apoyándote. Sabes que, pase lo que pase, no te dejaré caer.
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