Me temblaban los dedos la hacer los dobleces. El celo se me pegaba, formando indeseables bolitas inútiles. Poco a poco todo coge forma y con la última tira pegajosa lo remato, lo levanto con cuidado, me parece increíble que pese tan poco en las manos.
Ahora reposa, está dormido.
Pero seguirá vivo siempre.
jueves, agosto 02, 2012
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