martes, julio 17, 2012

Antiestrés


La sencillez con la que ella se dejó caer a su lado le emocionó. Mañana todo puede haber sido mentira. 
-Pero hasta entonces…- pensó mientras le venía a la cabeza aquella canción, "de vez en cuando la vida, afina con el pincel…"

sábado, julio 14, 2012

Sinceridad

"Puedo ofrecértelo todo -contesté- me basta con abrir los brazos"

viernes, junio 29, 2012

No hay

Hay días largos como meses, hay horas que valen años. Hay sonrisas que derriban muros, y hombros que necesitan ayuda. Hay ojos color verano que miran y te disparan, hay hamacas que caben en cajas de zapatos. Hay días que truena, pero que no llueve; y hay días que llueve sobre mojado. Hay piernas controvertidas, hay ganas de tus cicatrices. Hay un comediante de bolsillo que no para de bostezar, una canción en una libreta, olor de especias en la habitación. Hay otro hombro con dientes a marcar, hay un león  sin melena. Hay yemas que te suavizan, hay calabazas multicolores. Hay canciones de Joaquín, hay armarios sin descubrir. Hay una manta doblada, y hay un hueco en un sofá.

sábado, abril 28, 2012

12 razones

No voy a perderte. Esta vez no voy a rendirme, a resignarme, a soltar los dedos. Ni tú ni yo queremos. Y no vamos a perder. Todas las piedras, todas las veces  que pelé las rodillas, todas las batallas que iba perdiendo me han hecho luchador. Y se da la casualidad que por una vez no quiero, porque quiero. Porque vale la pena. Porque ni siquiera hay pena. Hay un día a día en el que caminamos, creciendo y sujetándonos la cintura. Habrá quien diga que encuentra más de diez, incluso doce, razones para que perdamos. Y nos parecerán las mismas por las que merece la pena. Además, no todo son razones. Además, está lo que tú y yo sabemos.
Además me acompaña esa sensación de certeza que nos invade en raras ocasiones, pero que hace que movamos las piernas para otro paso más adelante.
No, tú y yo no sabremos correr. Pero en lo que es dar paso tras paso marcamos huella. Además, no buscamos llegar pronto a ninguna meta. Lo nuestro es el camino. Estamos en lo que estamos..
Y, si alguna vez dudo, meto la mano en mi bolsillo.

jueves, enero 12, 2012

Sendas

Compro café de cooperativa, para ofrecer una taza a la visita de la tarde. Me esmero, merece la pena porque Jonah Kilt para por mi ciudad lo que puede y cada café con él es un viaje en sí mismo. Los aromas le traen a él recuerdos de laderas escarpadas y cubiertas de vegetación, y esas laderas le recuerdan a su vez una anécdota de su último destino. Es entonces cuando me hundo en el sofá y me limito a escuchar, con los ojos entrecerrados.
- ¿Sabes, Mateo? Recuerdo que una vez, caminando por Yangshuo, ofrecí a un amable anciano un poco de té verde sencha que me quedaba en un tarrito de aluminio. Mientras se lo servía, me preguntó acerca de por qué me hallaba por allí. Le respondí que quería visitar la montaña de la luna. Bebió un trago largo de té, sonrió y me empezó a contar esta historia:
"Hace cientos de años, un padre que no encontraba remedio ni curandero para el mal de su hijo mayor, se encomendó a sus dioses prometiendo andar todo el camino desde su poblado hasta la montaña de la luna, si le devolvían la salud de su primogénito. Su hijo mejoró, y el padre se dispuso a cumplir su promesa. En la falda de la montaña, resultó que vivía un ermitaño que le dió cobijo y le ofreció un té. Pasó allí la noche y al día siguiente se dispuso a caminar el trecho que le quedaba. El sendero se volvía sinuoso y como cortado con hacha, al borde de un desfiladero tallado por el agua. Le sorprendió la tormenta. Arreciaba y le lanzaba maldiciones heladas contra la cara descubierta pero no daba un paso atrás, hasta que, en un golpe de furia, un rayo provocó un desprendimiento que bloqueó totalmente el camino. Impotente, regresó a la cabaña del ermitaño y le contó que no podía cumplir su promesa de hacer todo el camino de la montaña de la luna, y que los dioses le castigarían. No podía volver a su casa hasta que llegara al final del camino. El anciano le dijo que reposara allí esa noche, que a la mañana siguiente todo se vería más claro. Al despertar, el padre no encontró más que una tetera caliente en la casa. Resuelto a saber qué había sido del ermitaño salió de la cabaña y retomó el camino. Llegó hasta la zona cortada, y casi se da de bruces con un letrero que no estaba allí el día antes. Parecía hecho a mano y decía: Aquí acaba el sendero de la montaña de la luna. Comprendió, se dió la vuelta y regresó a su poblado "


jueves, diciembre 29, 2011

Dados

Juegan con nuestro futuro con la habilidad de tahúres que apestan a humo de cigarrillo y fijador de pelo. La revelación del nuevo mundo la explican con la parábola de la crisis contínua, el miedo sigue siendo argamasa que une ladrillos para atar libertades, la imaginación es pecado y sus defensores en la plaza pública son o tontos o herejes. Y en las caras de sus dados sólo salen unos.

jueves, diciembre 15, 2011

Salud! (O de cómo hacer de una buena intención un mal brindis)

Ya que son las fechas, brindemos. Y que, por una vez, no nos sirva para intentar olvidar. Brindemos para recordar a quienes ya no están, brindemos por la felicidad que nos dieron y brindemos porque conseguirla está en nuestra mano.
Brindemos por el camino ya andado, el de por andar y el equivocado, brindemos por la etapa sin pensar en la meta, por una sonrisa de los que tenemos cerca, brindemos a la  par por la cal y por la arena.
Brindemos porque de hiel a miel hay sólo una letra, porque la luna maquille nuestras ojeras, porque a tu piel esa miel me abra la puerta, por volvernos más tontos en primavera.
Brindemos siquiera por juntar los vasos, por vernos las caras una vez al año, por saber de tus pasos y encontrarme tus ojos. Brindemos, si acaso, con gorros teñidos de rojo, porque los fracasos no tapen los logros.
Brindemos por lo que queda, por ser largo, por la espera sin letargo del que ya no desespera, porque sabe que lo amargo no es amargo sino dulce, cuando a solas se recrea en pensar que lo que espera son sus días a tu lado.