viernes, enero 21, 2011

Pasos

Hace tiempo presté oídos a una voz que me dijo que a veces el mejor camino y el más corto era el que daba más vueltas. Pero nunca fui capaz. Quizá porque otra persona me habló desde pequeño y sin palabras, me habló de esa manera (en la que no hacen falta explicaciones) sobre integridad, sobre huellas firmes en la arena. Desde entonces supongo que he dibujado muchas líneas rectas, y que por eso se me ve de lejos.
¿Debería empezar a dar rodeos? Sería todo un poquito más fácil. Pero no serían mis huellas.



martes, enero 11, 2011

Disparos y salsa de tomate

Lentamente se alzó de sus patas traseras y se dirigió al baño. Se sacó el pasamontañas y lo tiró sin acierto (como cabía esperar) hacia el cubo de la ropa sucia, que rebosaba. -Tengo que poner la lavadora- se dijo como recordatorio. Miró al espejo, tenía la cara empapada en sudor que enguajó con las manos llenas de agua tibia. Con una toalla húmeda se restregó hasta que le pareció suficiente, y volvió a la sala donde una compañera revisaba la grabación. En la mesita, al lado de un portátil y una bolsa casi vacía de Doritos (¿por qué la gente siempre deja dos doritos?), tenía la pistola. La agarró por la culata y se dispuso a limpiarla casi sin gana, como por última vez. Recordó que necesitaba buscar su dni, por si acaso tocaba votar y todo, creía que lo tenía escondido en...
Alguien encendió la tele, y el pensamiento se le escapó sutilmente mientras sonreía fijando la vista en una pantalla en la que alguien gritaba "Yo por mi hija MA-TO".

miércoles, enero 05, 2011

Destellos

Dan las dos, y por tercera vez deshago el ritual; con el punto de tristeza de las esperanzas frustradas comienzo a desvestirme, a quitarme la ropa que quería para estar contigo, las voy dejando como rastro de sangre camino a una ducha que disimule mi decepción en las mejillas. De fondo, y bastante alto, suena "Shoot the moon" en voz aterciopelada, lo que consigue purgar todavía más mi desilusión. Escapo de la nube y me cubro apenas, me gusta sentir el suelo frío en los pies desnudos. Me pregunto si estás jugando conmigo (en tal caso estoy perdido) o si tienes miedo. Llego a la cocina sin declinarme por ninguna de las dos, y mientras el chocolate se funde y monto las claras concentro toda mi pasión en levantarlas con cariño y firmeza, mientras sonrío pensando en la verdad acerca de que la felicidad está en saber atrapar los pequeños momentos y disfrutarlos.
Aparte de eso, me estás llenando el congelador.

viernes, diciembre 31, 2010

Revoluciones Por Minuto

Qué más te da. Para tí es un día, uno más. Seguramente hasta trabajes (como yo, pero a mí me da rabia) y no te importe mucho lo del cambio de año. No, porque no habrá promesas ni ideas ni propósitos. No quieres. Debe de ser difícil para tí acordarte de la última vez que alzaste la cabeza dejando de mirar a tus pies y a las huellas que dejaban en el polvo para mirar el horizonte, orgullosa. Un año más, una noche que es una noche más. Sólo para tí, que te esconderás vete a saber dónde mientras los demás hacemos cuentas, sonreímos o nos avergonzamos. Estás a punto de perder la ilusión. Y eso era lo que hacía que tu sonrisa brillara. Sin ella, lo único que logras es enseñar los dientes. El día que te pase (o que te des cuenta de que ya ha pasado) será un mal día. Terrible. Pensarás que lo has perdido todo. Y será mentira. Cuando ese día llegue, acuérdate de la noche en la que te robé una gota de esa ilusión, para hacer un relato. Todavía la guardo, te la conservo como nunca conservé nada mío. Llámame ese día, y te recibiré con un té verde y el pedazo de tu ilusión que de tanto me sirvió, guardado en la cajita de madera que me trajiste de Londres. Hasta ese día, poco más puedo hacer por tí. Pero bien sabes que, para cualquier cosa, ahí estoy. Y al día 31 le seguirá el 1, y al 1 el 2...

domingo, diciembre 26, 2010

Manzanas

Buscaremos un sitio, que será oscuro y rodeado de hormigón, por donde no pasen ni las ratas y el aire pese. Un sitio al que no lleguen cables, ni ondas, ni modas. Buscaremos un sitio y haremos de él un lugar. Iremos desnudos y sin pantallas: como hace cien años, como el hombre primitivo. Escribiremos nuestras ideas en una hoja de papel que será nuestra única defensa, pero no la necesitaremos porque no habrá nadie escondido detrás de la hoja escuchando el pulsar de las teclas que ya no tendremos. Le volveremos a poner nombres a las cosas y no dejaremos que nos los den hechos. Usaremos nuestros pulgares para mostrar afecto sin botones, y todo nuestro cuerpo será táctil. Y aquí volveremos a pensar como nosotros mismos, como hace cien años. Y tú serás Adán, y toda nuestra descendencia podrá alzar los brazos, ignorantes de que el gesto que usan para preguntar, antes era signo de rendición.

sábado, diciembre 25, 2010

Superficies

Yo te miro, y sabes que nunca podremos acercarnos más sin dejar un rastro de sangre en el agua. Por eso recojo cada una de tus miradas, de tus (amplias, implacables) sonrisas; son pequeñas piezas de tí que me dan idea del puzle que nunca podremos resolver un invierno de tele, sofá y cava. Esas piezas, esos ojos carnívoros sobre el agua son la punta de un iceberg de hielo, gigantesca mole que no es más que una colección de lágrimas que un día corrieron calientes mejilla abajo y que (hoy) se enfriaron con el paso del tiempo. Hagámonos un favor mutuo, y aprovéchalas para atemperar, para ti sola, una sola copa de cava.

5 cm

¿Y si alargáramos los dedos? Puede que saltaran chispas, o puede que sólo notáramos el calor de nuestras yemas en la piel. También puede que después, inevitablemente, subamos los índices por la misma piel sensible del antebrazo, despertando nuestro pelo como la luz a los girasoles. Nos acercaríamos un paso más, y pondríamos nuestras palmas en los codos del otro, sólo mirando nuestras pupilas dilatadas, sintiéndonos cerca, casi rozándonos la punta de las manos, subiendo los dedos por los brazos hasta los hombros, estirando los codos y dejándonos caer el uno en el otro, amortiguando la dulce caída con el grosor de tus labios en los míos.