sábado, diciembre 25, 2010

Superficies

Yo te miro, y sabes que nunca podremos acercarnos más sin dejar un rastro de sangre en el agua. Por eso recojo cada una de tus miradas, de tus (amplias, implacables) sonrisas; son pequeñas piezas de tí que me dan idea del puzle que nunca podremos resolver un invierno de tele, sofá y cava. Esas piezas, esos ojos carnívoros sobre el agua son la punta de un iceberg de hielo, gigantesca mole que no es más que una colección de lágrimas que un día corrieron calientes mejilla abajo y que (hoy) se enfriaron con el paso del tiempo. Hagámonos un favor mutuo, y aprovéchalas para atemperar, para ti sola, una sola copa de cava.

5 cm

¿Y si alargáramos los dedos? Puede que saltaran chispas, o puede que sólo notáramos el calor de nuestras yemas en la piel. También puede que después, inevitablemente, subamos los índices por la misma piel sensible del antebrazo, despertando nuestro pelo como la luz a los girasoles. Nos acercaríamos un paso más, y pondríamos nuestras palmas en los codos del otro, sólo mirando nuestras pupilas dilatadas, sintiéndonos cerca, casi rozándonos la punta de las manos, subiendo los dedos por los brazos hasta los hombros, estirando los codos y dejándonos caer el uno en el otro, amortiguando la dulce caída con el grosor de tus labios en los míos.

martes, septiembre 21, 2010

Ángulos

-Enséñame un secreto, una calle, tu rincón, ese hueco que no ven los turistas. Ése sitio tranquilo que te da esperanzas. -No soy de ésos que se llenan la cabeza de esperanzas. -Todos tenemos esperanzas. -No, yo no. -¿Quieres que en tu vida nunca pase nada? -No digo eso. -La esperanza es querer que te pase algo. La fe es creer que te va a pasar antes o después. Tú lo que no tienes es fe. -Pues entonces te enseñaré las sillas. -Suena bien, por lo menos es un comienzo. -No te creas, no es nada más que eso. Una colección de sillas viejas. Y subimos al tranvía en Jervis, sólo por hacer el vago dada la distancia al museo, línea recta, coge usted la calle y la sigue hasta darse de bruces con la entrada. Volvimos a buscar a los revisores sin éxito, nunca conseguimos ver ninguno. Pero jamás nos atrevimos a montar sin billete, cosas de la edad. Fue un suspiro, de la puerta trasera del tranvía a la delantera y ya nos bajamos. -¿El museo de artesanía? -El museo de artesanía -¿Aquí es donde están las sillas? -Aquí es donde están las sillas -¿Te estás quedando conmigo? -Sólo provocado por la profundidad de tus preguntas. -Eran retóricas. RETÓRICAS ¿sabes? - Sé. El vestíbulo era grande, luminoso, claro. Apostaste tu cazadora de cuero gastada al 63, colgaste de tu hombro de manera despreocupada tu vieja cámara analógica, la primera que compraste, la que se unió a ti cuando te separaste de tus raíces y te diste a conocer al mundo. Y el mundo te saludó. La misma que ya sólo usabas por placer, para fotografiar sin presión cosas que en realidad te fotografiaban a ti. Y caminamos. Pasamos la colección de monedas, la de artefactos de guerra, la temporal de las indias orientales que nos hizo sentir como en la semana de la china de el corte inglés. Y, como en el corte inglés, llegamos a los muebles. De muchas formas se puede aproximar una a una sociedad. A través de sus escritos, a través de sus detritos (cosas estas dos que a veces coinciden), a través de sus guerras y sus muertes, sus ciencias, sus creencias (cosas estas dos que a veces se confunden). En ésta sala lo hacían a través de los muebles. Camas, mesas, escritorios luis-el-que-sea y en un rincón, casi al final, las cinco sillas. Diferentes épocas, diferentes estilos. -Esto es. La primera vez que lo vi, me impresionó un poco y todo. Y sonreí. -No lo pillo. -Fíjate en las fechas. -1680, 1715, 1880, 1910, 1930… -A mí me hablan de artesanía y de la manera de hacer las cosas. O de la manera en que vemos a las cosas que hacemos, de sus fines, de su vida. Ahora olvida las fechas. ¿Cuál de ellas dirías que está más deteriorada? -Ya. Lo pillo. La de acero cromado y cuero; está oxidada y el cuero agrietadísimo. Y siguen en sentido inverso a la cronología. - Pues eso a mí me dice mucho. -¿Y eso te da esperanzas? -Ya te dije, no tengo la cabeza llena de esperanzas. Qué manía con el rosa. -Igual es mejor que la actitud cualquier-tiempo-pasado-fue-mejor.

sábado, agosto 14, 2010

Ya va......Había una vez...

Un programa llamado tocata...de cuando si querías tocar en la tele, riguroso directo. Una guitarra, un bajo y una batería. Debería llamarse Rozendo. Ah, y un teclado para enchufar a un colega porque ni falta. Venga, anda, más de la mejor mano derecha del rock español, a sus 54: Y como despedida..."encontré mi medio de locomoción..." aunque yo le he llegado a oír "encontré mi medio dedo como opción"

sábado, mayo 22, 2010

Mi granito de arena

Para ese gran fin de semana en Avilés aporto otra versión de Bob Dylan, a cargo de Cate Blanchett. Interesante película con cientos de guiños. En este mismo clip, entre ellos, uno a "Positively 4th street" y, por supuesto, "Ballad of a thin man"

miércoles, mayo 05, 2010

Así está el panorama

No me quedó muy bien, las saqué con el móvil pero de izquierda a derecha: cliffs of moher, aran islands, the burren, más de lejos connemara y a la derecha del todo ballinalacken castle.