Fue en ese mismo momento en el que ella giró la cara en el que él se empezó a reconstruir a sí mismo. Sin necesidad de cambiar una sola palabra de las que había dicho o de borrar uno solo de sus besos. Tocaba renacer de las cenizas, y volar tan alto como los deseos que se pintan en las cometas.
sábado, diciembre 01, 2018
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