domingo, noviembre 24, 2013

4 estaciones

Sol delgado de verano con sonrisa de playa y luz de faro a pleno día, deslumbrante atracción de corazones polilla con alas de Icaro derritiéndose por el calor de tu aliento viento libre del sur. Mordiscos de piel de melocotón, carne de ciruela, corazón de niña curiosa ilusionada que jugaba a hacer castillos de arena a la orilla del mar de una melena.

Las gotas frías del otoño son tu recuerdo limpio de agua dulce o salada, según dónde se ponga a llorar la impaciente nube que mi nostalgia ve con forma de boca de algodón. Otoño de principios tras finales que no son más que puntoyseguido, líneas que forman espirales áureas en libretas olvidadas.

El invierno será sólo el invierno, quizá blanco como el vestido de lino de mercadillo y gitanilla con tu misma mirada profunda y brillante como el reflejo de la nieve en los tejados por los que se prodigan los hijos que perdemos. Invierno de calor artificial y pasatiempos amargos como el sorbo de cava tras las uvas.


Esperanza ciega de primavera, impaciencia por saber qué fue de las semillas mágicas del verano, margaritas tramposas  de cien pétalos y un clavo ardiendo, vientos que huelen a polen y cigarrillos, a galletas de chocolate. Brotes que tienen todas las probabilidades de morir ahogados entre las espinas. Deseos en baúles, maletas que seguramente se separen en la cinta de un aeropuerto.


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