Busca tiempo de donde sea, deja para luego la rutina, sácale la pila al reloj de la cocina. Que las nubes siempre quieren regresar, y los rayos de sol que no te besen no lo volverán a hacer jamás, se estrellan y mueren en los adoquines que te llevan al trabajo.
Y, si por un casual, quieres compartir esos momentos, procuraré que todo se multiplique.
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