martes, marzo 05, 2013

Valor


Unas manos que se tiñen de negro cada día para poder pintar la casa de colores, dar café a las visitas y poco más que una sonrisa de bienvenida; una cabeza humilde y un corazón rabioso. Coraje cuando lo busco, ayuda cuando se necesita. Una boca que regala ideas y al momento comete faltas de niño pequeño. Dos oídos que se niegan a morir, un armario de sobra. Ilusión en papel kraft, apoyo sin medida. Puede que alguna cosa más que tampoco sea muy grande.

Hay quien se atreve a decir que, hoy en día, todo eso no vale mucho. Lo que es a mí, nunca me parecieron el tipo de cosas que se puedan comprar o vender. O lo doy, o lo niego.

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