Hoy,
precisamente hoy, con el sonido del mar llegó una ráfaga de aire que de fuerte
me obligó a sentarme en la arena. No tuve más remedio que reírme, aún a costa
de algunos pinchazos en mi costado me reí con ganas.
Las
ganas. Otra de tantas cosas que crecieron y de las que me acordé precisamente
hoy hundiendo los pies en la arena. Ganas de que de bailar tanto te molesten los zapatos, de poder ver cómo tus
manos hacen realidad tus sueños. Y tranquila, que si es por manos, no faltarán.
Que sabemos soplar nubes, y si no se van las pintamos de colores o les buscamos
formas absurdas. Si dan lluvia, regamos las plantas. Si truena, subimos la
música.
Y sigue
adelante en lo que creas, lucha, persevera. Disfruta. Ama lo que hagas, con su viceversa. Ríe cuando el viento te tumbe, y yo reiré
contigo.
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