domingo, noviembre 11, 2012

Cuatrocuartos


El aire entre los dedos es el que me saluda. Y el olor frío que me trae no me asusta, aunque no lo desee. Nací en invierno, y si el frío me rodea así como viene lo recibo, que viene y va y el hecho de sacar nubes de la boca no significa que estés muerto, si acaso escondido, protegido del exterior, latente.

Nací en invierno, con ese viento que te deja la nariz roja como un payaso. Será por eso que me río desde el primer día de mi vida de casi todo lo que me rodea, con esa ilusión que creía tenía perdida pero me devolvieron en un gesto impagable.

Tampoco me molestan las cosquillas de gotas en mi cara, que a veces bajan mezcladas con el humo de chimenea, de asar castañas, de carbón, madera y gasolina; o de sal.

Que venga el frío. Le pese a quien le pese, me pondré mi cuatrocuartos y me esconderé debajo de él sin que apenas se me vea. Que ese frío viene y se va. Como el calor.

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