jueves, noviembre 10, 2005

Bob Dylan

La primera vez que escuché a Bob Dylan, fue gracias a mi indiscreta costumbre de fisgar en todos los cajones de mi casa en busca de lo que quiera que sea.
Y ahí en una de estas me encontré con una cinta (entonces las llamaban musicassettes) del "Blood on the tracks". Yo todavía vestía vaqueros ajustados con parches de Iron Maiden. Mi gusto por los riffs lentos de guitarra me estaba acercando al blues eléctrico que después me llevaría al jazz, no el de Big Band, sino más bien el de quartet. Pero en mi viaje vital por la música siempre hubo un camino paralelo desde aquel día. Bob Dylan. Puse la cinta en mi reproductor portátil (ocupaba diez veces más, caben miles de canciones menos y se escuchaba cientos de veces peor que los emepetrés, pero aguantaba lo que le echaras y lo sabía arreglar yo mismo) y empezó a sonar "Tangled up in blue"
Desde aquel día siempre me gustó Bob Dylan. Y cada vez más, pues tenía cientos de canciones por descubrir y miles de líneas de poemas que fui desvelando a mi ritmo y a mi gusto ecléctico de hacer las cosas. Más de 460 canciones editadas para mí solo, iba eligiendo que escuchar a cada momento. Llevo con Dylan muchos años, y sigo en el empeño de disfrutar tranquilamente de todo su arte.
Aquel día me fui con la cinta puesta robada a mi tío y hasta que la perdí hace unos meses me ha acompañado fiel en muchas facetas de mi vida. He subido montañas y escalado paredes con ella, he mirado al mar a los ojos, he aprendido cómo en una aleación se forma una eutéctica, he conducido con la luna a mi par, he escrito con ella.
Me ha faltado besar, Dylan me perdonará que a determinadas cosas les dedique toda mi atención.
Espero que tu Nobel de literatura, eterno candidato, no sea póstumo. "I will always be emotionally yours".

2 comentarios:

AUTE_2 dijo...

el dylan es un borde, prefiero a leonard cohen

Morado Durán dijo...

Por fin un comentario!