Hace tiempo presté oídos a una voz que me dijo que a veces el mejor camino y el más corto era el que daba más vueltas. Pero nunca fui capaz. Quizá porque otra persona me habló desde pequeño y sin palabras, me habló de esa manera (en la que no hacen falta explicaciones) sobre integridad, sobre huellas firmes en la arena. Desde entonces supongo que he dibujado muchas líneas rectas, y que por eso se me ve de lejos.
¿Debería empezar a dar rodeos? Sería todo un poquito más fácil. Pero no serían mis huellas.

2 comentarios:
Jo. Vaya cuánto tiempo que no escribes algo nuevo. Estoy impaciente.
no serían tus huellas..
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